Queremos una sociedad inclusiva, menos "marcada" por la diferencia sexual, en la que toda persona pueda tener su espacio y no tenga que, obligatoriamente, ajustarse a un "corsé" que limites sus opciones y su capacidad de elegir. Apostamos por la libertad de las personas para decidir sus vidas, para que cada persona pueda brillar con luz propia y vivir su sexualidad sin complejos, con orgullo y sin condicionamientos sexistas. No somos ni más ni menos por tener otra opción sexual.
Queremos que la igualdad, la libertad, la autonomía, el cuidado propio y de las demás personas, el respeto por la diversidad de las opciones y opciones sexuales sean valore centrales en nuestra sociedad.
Apoyamos las reinvindicaciones que reclaman que la transexualidad salga de cualquier catálogo de enfermedades mentales y, en concreto, del próximo catálogo DSM-V de la Asociación Americana de Psiquitría.
A modo de carta:
Vivo en una sociedad en la que ha habido avances importantes en la aceptación de la diversidad sexual. Sin embargo, aún hoy ser gay o lesbiana, bisexual, transexual, u otras formas de expresar nuestra identidad, es motivo de discriminación y sufrimiento para muchas personas. Seguimos siendo “los raros y las raras”.
Vivo en una sociedad, donde aún queda mucho por hacer para que la transexualidad sea vista con normalidad. La existencia de personas transexuales representa un desafío a la rígida división de géneros existente en nuestra sociedad.
Vivo en una sociedad donde el sexo biológico, el género y la orientación sexual se entienden siempre como elementos complementarios y naturalizados, es decir, que nacer macho o hembra implica una manera natural de sentirse hombre o mujer y una determinada orientación sexual. Sin embargo, la realidad y diversidad existente, nos dice que somos diversos en nuestra manera de vivirnos, en nuestros gustos y preferencias sexuales, como en tantas otras cosas, porque cada persona es única e irrepetible.
Me resulta difícil encontrar “mi sitio”, en una sociedad en la que parece que sólo existe UNA forma de ser hombre o de ser mujer, y en la que aquella persona cuya identidad, cuerpo, estética, gestos, orientación o gustos sexuales no “cuadra” con lo que se supone es UN hombre o UNA mujer parece estar fuera de lugar y no tener espacio en la sociedad.
Esta diversidad se ha visto como una desviación de la norma y a las personas enfermas. En 1973, la homosexualidad y el lesbianismo se eliminaron como trastorno mental, pero todavía las personas que no nos identificamos con el género que socialmente se corresponde con el sexo biológico de nacimiento somos vistas y catalogadas como enfermas, lo que genera una fuente de sufrimiento a las personas transexuales.
Me gusta como soy. ¿Por qué debo obligarme a ser como no soy?
Me gustaría vivir en un mundo en el que quepan muchos mundos, en el que quepan muchas formas de sentirse mujer o sentirse hombre y en el que también haya espacio para quienes prefieran no definirse.
Leo
Puedes leer íntegro el folleto editado para el 28 J, día del Orgullo LGTB, editado Por Los Buenos Tratos, descargandotelo aquí.
