Festival Internacional de cine El ojO cojo 2023 en Lá Bóveda

Durante cuatro sesiones, cada viernes del mes de noviembre, a las 19 horas, La Bóveda de Acción en Red Madrid fue una de las sedes de la decimonovena edición del Festival Internacional de cine el ojO cojo. Se proyectaron once películas pertenecientes a las tres secciones que ofrecía el Festival (Muestra paralela, Documental, Cortometraje).

Según aparece en la web del festival, sus integrantes son “una organización joven y sin fines de lucro que busca construir espacios de integración cultural con un enfoque de género, basados en el conocimiento de la realidad y la participación activa en la sociedad.

Nuestra estructura organizativa se basa en la articulación dinámica de saberes técnicos, profesionales y artísticos para la creación de programas que aborden la complejidad de la realidad contemporánea.

Como reflejo de nuestra propia diversidad, mantenemos una postura ética de profundo respeto hacia la diversidad sociocultural. A partir de esta perspectiva, hemos desarrollado una metodología que se centra en el reconocimiento de las potencialidades de las personas como base para la transformación social y la mejora de la calidad de vida. Nuestro compromiso es trabajar en pos de la diversidad, la convivencia cultural y la equidad de género en nuestras comunidades, utilizando la creatividad y el trabajo en equipo como herramientas fundamentales. Para llevar a cabo estos postulados, nuestro trabajo se enfoca prin

cipalmente en los contextos comunitarios locales.

Nuestro equipo está formado por un colectivo multicultural de profesionales de diferentes disciplinas artísticas, sociales y técnicas, así como por el aporte constante de voluntarios. Trabajamos tanto en los ayuntamientos de Madrid como en espacios culturales de toda España. Estamos abiertos a colaboraciones y alianzas que nos permitan seguir creciendo y expandiendo nuestra labor en todo el territorio español. ¡Únete a nosotros y ayúdanos a construir un mundo más justo y diverso!”.

En La Bóveda nos reunimos en cada sesión para disfrutar y debatir sobre cada una de las piezas que se proyectaron. Realizamos a continuación una breve semblanza de lo que nos parecieron las películas proyectadas.

Primera sesión: Viernes 3 noviembre, 19h.

• AÚN QUEDA POLVO BAJO EL CONGO, de R. Ruvens, (España, 6 min)

Los niños soldado y el periodismo son el eje de este cortometraje, que muestra la debilidad profesional del periodismo de guerra, y el cansancio de sus protagonistas (muchos conflictos bélicos y mucho tiempo fuera de la familia). Enfrente, mirando, está el niño que nada tiene, el que tiene miedo, el que juega con una cámara fotográfica, con un arma… Es el Congo, pudieran ser muchos otros países.

• BABEL, de Alejandro San Martín (España, 9 min)

Esta pequeña pieza muestra a varias personas, con un comportamiento normal, que no son conscientes de que su habla, su forma de expresarse, la construcción de las oraciones que verbalizan, son dislates. Algún tipo de afasia (posiblemente afasia de Wernicke) es la que recorre este cortometraje. Son excluidos, son est

udiados… De fondo, resuena un eco más profundo: la dificultad que tenemos para expresarnos correctamente, la incapacidad que tenemos para escuchar con atención.

• EL TREN Y LA PENINSULA, de Sky Richards, Andreas Kruger Foncerrada (México, 93 min)

Hermoso largometraje documental que indaga en lo bueno y lo malo del tren maya (proyecto en fase de finalización, que atravesará cinco estados: Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo), impulsado por el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Numerosas personas recuerdan los nefastos antecedentes del ferrocarril como instrumento de beneficio para unos pocos latifundistas a través de la industria henequenera, mientras la gran masa de población, principalmente mayas, se quedaron al margen de los beneficios y con daños ambientales profundos. Estos recuerdos y la explotación turística de zonas cercanas, como Cancún, producen dudas, miedos y preocupación de

muchas de las personas que hablan a cámara, mientras la naturaleza ha devorado las vías del antiguo tren. Las esperanzas depositadas en este tren son pocas, a pesar de que, en principio, la fabricación del mismo es estatal, apoyado por el impuesto al turismo recaudado en Yucatán y que ofrecerá tres tipos de servicios: tren de pasajeros (con una tarifa módica), turístico (con una tarifa más lata) y de carga.

Se agradecen los numerosos testimonios que desfilan por le largometraje, sus sinceras preocupaciones y esa sensación de que, al final, nada habrá para ellos. Veremos que pasa. La inauguración del primer tramo: 15 de diciembre de 2023.

Segunda sesión. Viernes 10 noviembre, 19 h.

• LA ÚLTIMA PROYECCIÓN, de Isaac Cañizares (España, 12 min)

Este es un cortometraje, que por razones puramente sentimentales a mí me ha emocionado. Está dedicado al cine Pisa, un cine de barrio, el de San Ildefonso, en Cornellà de Llobregat, que abrió sus puertas en 1967 para cerrarlas en 2012. En la desaparición de los cines de barrio está el inicio de la concentración de cines en multisalas, y el consumo de cine frente a la recreación en el “experiencia de ir al cine” y de cómo esa experiencia nos hace cambiar como personas. En Madrid, no hace falta sentir nostalgia cuando recorremos la Gran Vía y ya apenas quedan tres cines. Pero en

los barrios, los cines de sesión continua igualmente desaparecieron, muchos de ellos a fines del siglo pasado.

La última proyección, en sus 12 minutos de duración, se toma su tiempo para hacernos sentir la emoción del aventura del cine, de la fantasía y del crecimiento personal a través de un adolescente que va con frecuencia a su cine de barrio. En este caso a ver la última de Batman, El caballero oscuro (2008), pero la semana que viene será otra y ahí estará el protagonista. Es, sobre todo, muy hermoso como acto casi contracultural, el de ir al cine, ese proceso en el que pensábamos la película que deseábamos ver, nos preparábamos, salíamos de casa para dejarnos embargar por la magia de la sala oscura. Decidíamos nosotros qué ver, y eso parece en desuso. Ahora, con frecuencia vamos a un centro comercial y, de paso, entramos a una sala de cine para matar el rato.

• GOLDEBER REITER / EL JINETE DORADO, de Konrad Schiaich (Alemania, 20 min)

Realmente resulta aterrador cómo los enfermos mentales han sido tratadas como delincuentes. En esta pieza, un enfermo mental, después de muchos años encarcelado va a ser examinado para una posible libertad. Lo asfixiante en el aspecto formal es el uso del scope que unifica a los muchos prisioneros, todos sentados,

y deja fuera a sus cuidadores y carceleros, que al estar de pie aparecen guillotinados, despersonalizados. Angustia no ver a los guardianes y genera un malestar continuo, una desconfianza institucional. Y, como no, es aterrador que se trate a enfermeos mentales como delincuentes…

• KAMBANA, de Samuel Pastor (España, 15 min)

Se desarrolla en Madagascar, la cuarta isla más grande del mundo. Una de sus etnias, la Amtambahoaka, de apenas 50.000 miembros, mantiene un tabú desde hace medio milenio: la creencia de que los gemelos son portadores de m

alos augurios. El documental se centra en una mujer que decidió cuidar de sus hijos gemelos y del coste que supone vivir con el estigma, y también en dos adultos gemelos que decidieron crear una casa de acogida de gemelos abandonados. Es un trabajo emotivo, que despierta conciencias, sobre las numerosas y extrañas discriminaciones. Tiene el valor del documento, el valor de encontrar la forma de criticar una infausta tradición, pero a la vez, rodearla de enorme esperanza. Despierta en nosotros, como mínimo, el conocimiento.

Tercera sesión. Viernes 17 noviembre, 19 h.

REGALO, de Nuchiro Nakada (Japón, 20 min)

La confluencia en este cortometraje japonés entre dos culturas diferentes resulta armoniosa y simpática, como suele suceder en cierta cinematográfica japonesa. La relación entre un niño japonés y un refugiado sirio, repartidor de comida en bicicleta, tiene ese punto de arranque a partir del robo de la bicicleta al trabajador y la breve relación con un niño que dice que le va a llevar al lugar donde está su instrumento laboral. No hay intención de profundizar en el drama que supone la pérdida de la bicicleta para el refugiado -no estamos en el drama de Ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica (1948), sino en la afección de El verano de Kikujiro de Takeshi Kitano, (1999)- y bajo ese punto de vista se ve con agrado y simpatía.

AJENOS A LA PAZ, de Laura Bibibana, Angel Rengifo, Noah David DeBonis (86 min)

El 23 de junio de 2016, después de casi cuatro años de diálogos entre el Gobierno colombiano y las FARCEP desarrollados en La Habana (Cuba), se declaró el cese temporal pero indefinido de las acciones militares de ambos bandos además de la desmovilización, entrega de armas y reinserción a la vida civil de los militantes del grupo subversivo. En 2018, fue elegido presidente Iván Duque, quien se desligó en muchos aspectos de los acuerdos de su predecesor Juan Manuel Santos.

Estos breves apuntes permiten contextualizar las vidas de tres ex guerrilleros y las dificultades de integración en una sociedad que los ve con recelo. Alexandra, la mujer indígena que anhela reconectarse con la familia y la tribu que dejó atrás como una niña soldado; Dayana, la vendedora del mercado que navega por los estigmas de su pasado guerrillero y su nueva identidad como mujer transgénero; y Ricardo, el empleado del gobierno que conserva secretamente su ideología comunista. Los resultados de la política represiva de Duque tiene sus consecuencias palpables en las tres personas, especialmente en la más vulnerable, Dayana.

En sus rostros está la diversidad de Colombia, y en sus responsables, la necesidad de hacerlo más amigable. No hace falta viajar muy lejos para conocer dichos mimbres.

Cuarta sesión. Viernes 24 noviembre, 19 h.

LA MECHA, Nicholas Hooper (Chile, 14 min)

Según la ONG Global Witness, entre 2012 y 2022 fueron asesinadas 1.919 personas dedicadas a la defensa de la tierra y el medioambiente. Cerca del 90% de dichos crímenes sucedieron en América Latina, siendo Brasil, México y Honduras los países más inseguros para las ambientalistas en estos diez años. Por poner un ejemplo conocido en España, el asesinato de la ambientalista hondureña Berta Cáceres en 2016, que da nombre a uno de los Espacios de Igualdad de Madrid (y muchos otros espacios y calles en otras ciudades).

La Mecha es un cortometraje chileno que indaga en el hostigamiento a las medioambientalistas. Aún no siendo de los países con mayores crímenes de este tipo, Chile no se queda a la cola. Macarena Valdés, Alejandro Castro y Javiera Rojas son tres ambientalistas que fueron encontrados muertos en extrañas condiciones, sin que haya culpables. Lo muestra este cortometraje a través del fallecimiento de su protagonista y, cómo se aparece y/o hace compañía a su hijo adolescente, en el proceso de toma de conciencia.

La Mecha incluye un notable uso de la rotoscopia, técnica por la cual se filma la película con actores reales para luego, mediante un programa informático, dibujarlos, creando una extraña simbiosis entre dibujo e imagen. El resultado que me produce aquí es un distanciamiento brechtiano, la sensación de frialdad en el relato, el añadido de una capa de extrañeza a la atmósfera que abriga al personaje de la activista fallecida.

Ayuda también en la sensación de frialdad el hecho de que el cortometraje hubo de ser filmado durante la pandemia, con restricciones severas. Se tuvo que filmar a los actores separados, y esa separación, en mi opinión, ayuda a crear ese clima de distanciamiento.

NONNA, Paco Sepúlveda (España, 20′)

En Nonna hay mucha planificación antes de ponerse a filmar. Siguiendo el canon no reglado por el cual un cortometraje de ficción debe de plantear una situación y tener un giro dramático que retuerza la narración, el giro dramático es un asombroso plano fijo de siete minutos de duración, en el cual acompañamos la angustia de la protagonista, sin ver lo sucedido, pero deduciendo, haciendo jugar a nuestra mente a través de los sentidos. Esos siete minutos, a mi parecer, son la perfecta conjunción-empatía-angustia entre protagonista y público. El director asume muchos riesgos cuando decide no acortar el plano. Haberlo hecho hubiera sido anestesiar al espectador y espectadora, hacerlo así supone una lección de puesta en escena y un plano con enorme profundidad ética.

Además el cortometraje muestra las fragilidad y la soledad que tienen las personas mayores (excelente la interpretación de Teresa del Olmo) en su día a día (más allá de que el cortometraje, bien resuelto, se desarrolle durante el confinamiento en España), la necesidad de los cuidados, las interminables jornadas laborales de la hija, la despreocupación de la nieta… A partir de una experiencia real, relatada por Isabel Genís, guionista de la película y que interpreta a la nieta, se convierte en una ficción de género, para finalizar con un plano para nada desasosegante. Un gran cortometraje.

LAS VENCIDAS Y NO DERROTADAS, Mau Cardoso (España, 53 min)

Las vencidas y no derrotadas es un documental que denuncia la violencia contra las mujeres en España antes, durante la guerra civil y la dictadura franquista. A través de un recorrido extenso en el tiempo, se muestran a numerosas mujeres que relatan, la pérdida de muchas libertades que tuvieron las mujeres, años de marginación, de invisibilización.

A través de una serie de capítulos (Guerra civil y represión; Persecución y exilio; Posguerra y exilio; Educación y trabajo; Iglesia y bebés robados; Oposición a la dictadura; Verdad, justicia y reparación) que cada uno de ellos merecería un documental, se explica, desde el testimonio único de las mujeres, lo que supuso para ellas este desgraciado periodo.

Las fosas de mujeres en San Telmo, la desbandá, la desaparición de bebés, la doble discriminación que sufrían las mujeres gitanas, son algunos de los temas que puntúan este trabajo, que invita a un emotivo coloquio y un enorme aprendizaje ara defender ahora, más que nunca, que la dictadura franquista fue, sin matiz alguno, un periodo terrorífico.

Rafael Arias Carrión

Los animales sujetos de derechos

La afirmación que se deduce del título de este artículo es fruto de mi relación con un gato este verano en Ibahernando (Cáceres). Además, es un debate recurrente y con él todas mis ideas no compartidas por algún compañero en mi colectivo de Acción en Red de Madrid, que creo que piensa que sólo se puede ser sujeto de derecho si se puede exigir el cumplimiento del mismo; yo por el contrario considero que puede ser exigido por alguien distinto al sujeto de derecho si éste no puede plantearse pedirlo, por tener insuficiente capacidad.

Los animales, incluidos los seres humanos, tenemos una inteligencia y una autoconciencia analógicas y no digitales. Me explico, un gradiente analógico continuo frente a las dos alternativas que supone lo digital: o uno o cero, o blanco o negro. Por el contrario a la visión digital, la visión analógica supone que cada individuo se sitúe en un punto determinado de los muchos continuos en la curva o la recta que define la inteligencia.

Dentro de esa línea nos podemos remitir al símil de un lugar en la escala ascendente de complejidad de la vida inteligente que hace el norteamericano Daniel Dennet. Este define dentro de él la diferente situación de cada organismo vivo respecto a la inteligencia y plasticidad para tomar decisiones: desde criaturas darvinianas (su comportamiento está determinado sólo por la codificación genética y por tanto no tienen ningún tipo de posibilidad optativa a la hora de enfrentarse a un problema), criaturas skinnerianas (que además de la información genética, aprenden de su experiencia), criaturas popperianas (que son las que además de tener las dos propiedades anteriores pueden hacer hipótesis de experimentación imaginativa); y por último las criaturas gregorianas (que a la hora de tomar una opción tienen en cuenta las enseñanzas de la tradición colectiva de su especie).A mi esta hipótesis me sirve para revindicar el papel de la cultura frente al del determinismo genético y decir que las mejores herramientas biológicas son las mentales. No es lo mismo la vida de una acelga que la de una pulga, la de una mosca del vinagre que la de un gato, ni la de un perro que la de un niño pequeño o un orangután. Todas están sujetas a una línea de vida analógica. “Según Dennett sólo los invertebrados, y quizás no todos, podrían ser criaturas puramente skinnerianas. Los vertebrados son todos, sin excepciones, al menos criaturas popperianas”.

Proximidad

©Lúa Ramé

Respecto al valor de la vida, hay al menos dos posicionamientos diferentes: La biologicista, asignándole a todo tipo de vida un mismo valor, absoluto, o (biologicismo fuerte) o con gradiente, (biologicismo débil). Esto se defiende desde alguna persona ecologista o desde posiciones religiosas como el jainismo hindú. Por el contrario, algunos tenemos una visión antropocentrista, al pensar que sólo podemos mirar al mundo desde el lugar biológico que ocupamos. En mi caso, ese antropocentrismo es débil, pues aunque valoro toda la vida lo hago más o menos por su proximidad a la especie humana, que es la mía.

Por supuesto, entre unas especies y otras hay enormes saltos en lo  que respecta a la complejidad de la vida y, desde mi visión de especie, de valor concedido a cada forma de vida.

Si nos fijamos en otras especies hominoideas: chimpancés; bonobos; gorilas de montaña; gorilas de llanura y las tres clases de orangutanes, nos vemos obligados a ver en todos ellos características como: alta inteligencia o autoconciencia (si aceptamos el reconocimiento ante un espejo y sistemas de comunicación como prueba). Estas cualidades se han comprobado en laboratorios; en un grado no inferior al que tienen niños humanos o personas con disminuición psíquica no profunda. ©Lúa Ramé

Hay estudiosos que llaman a éstos “póngidos” y a mí me gusta hacerlo con la palabra cuasipersona. En base a sus capacidades, merecen ser tratados con respeto.

Son sobradamente conocidos los casos de grandes simios que se comunican con sus cuidadores en laboratorios. Para hacerlo, y dado que ninguna otra especie de homínido, salvo la nuestra, posee un sistema fonador que permita articular palabras, se ha usado el lenguaje de los signos. Menciono el caso de la difunta chimpancé Whasoe, la igualmente difunta gorila Koko, famosa por el selfie que se hizo frente a un espejo y que fue portada de National Geographic, o el del recientemente fallecido orangután Chantek. Koko conocía y usaba, más de 1000 signos, creando con ellos frases nuevas y haciendo sesudas reflexiones. Muchos humanos, por desgracia actualmente, usan menos palabras de las que conocía Koko. Whasoe disfrutaba del tiempo libre y Chantek demostró que sonreía.
Decía Charles Darwin en el origen del hombre que “cualquier animal, dotado con instintos sociales bien marcados, incluidos aquí los afectos paternales y filiales, adquirirá inevitablemente un sentido o consciencia moral, tan pronto como sus poderes intelectuales se hayan desarrollado tan bien o casi tan bien como lo están en el hombre. Eso pasa con los grandes simios. Quizá debamos reconocer sentimientos morales en estos animales.

Hay quien considera que la habilidad de comunicación  de estos homos, procede de un eslabón evolutivo común entre los seres humanos, gorilas y chimpancés: el chimpanzee–human last common ancestor, CHLCA por sus siglas en inglés, hace entre 6 y 9 millones de años. Sea como sea, la posibilidad de comunicación entre distintas especies de homínidos es un hecho.

La vida y el sufrimiento

©Lúa Ramé

La vida puede ser más o menos compleja, desde la que tiene una célula procariota (sin núcleo) hasta la de un ser humano, entre medias señalo la de una acelga o la de un gato ¿Debemos defender toda vida con igual intensidad? o ¿una con más intensidad que otra en base a algún criterio?

Por suerte o por desgracia, la vida compleja, como es la del ser humano, necesita depredar otras vidas para seguir existiendo. Por eso rechazo la posición del biologicismo fuerte de respetar todo tipo de vida.

El veganismo se basa en no generar sufrimiento. Entiende que todo ser con sistema nervioso tiene la capacidad de sufrir, pero no sé si esto es un axioma o algo no totalmente demostrado.

Podemos no comer ni carne ni pescado, pero no podemos dejar de depredar vida (vegetal al menos) para mantener la nuestra. Otra cosa es causar sufrimiento a sabiendas.

Los humanos somos un sistema cerrado que necesita entrada de vida en él para mantenerse.

Derecho convencional y derecho inherente

Hay quien opina que los seres humanos, per se, tienen una serie de derechos inalienables independientemente de que se respeten o no.

Otros sostenemos que todos los derechos son fruto de un contrato social entre personas; lo que conlleva que puedan existir, o no. No son inalienables, aunque son muy convenientes y señalan un alto grado de civilización Su existencia depende del grado de desarrollo de la sociedad, entre otros factores.

Si los derechos son fruto de acuerdos, como sostengo yo, las cuasipersonas no pueden exigir su cumplimiento, pero otros animales podemos tutelarlos y pedir que se cumplan por ellas.

Juan Cordero