Hogar Social Madrid: Xenófobo, mezquino e inhumano

La semana pasada, desde el proyecto “Tan cerca, tan lejos”, del grupo contra la exclusión social de Acción en Red Madrid, un grupo de voluntarios salimos de ruta por la almendra central de Madrid, como hacemos varios fines de semana al mes desde hace más de veinte años, si bien esta ruta iba a terminar de una forma muy, muy desagradable.

En la última parada, la Plaza Mayor, vimos a un grupo de gente muy numeroso bajo los soportales. Pensamos que seguramente serían voluntarios repartiendo alimentos. Cualquier sábado o domingo por la noche es fácil encontrar en ciertas plazas de Madrid a grupos de voluntarios de diferentes organizaciones, y colectivos ciudadanos que llevan alimentos a las personas que duermen en la calle. Con menor intensidad pero cada vez con mayor frecuencia, esto también ocurre entre semana.

El caso es que esa noche en concreto, la situación no era como otra cualquiera. Mientras charlábamos tranquilamente con un grupo de personas, empezamos a escuchar gritos indignados entre los que oímos: “racistas”, “marchaos de aquí”, “no vengáis por aquí más”… En medio de esa concentración de gente pudimos ver a un grupo de unas diez personas identificadas con chalecos de “Hogar Social Madrid”, entre las cuales había al menos un menor. Por suerte este grupo se fue retirando y saliendo de la plaza a medida que varias personas avanzaban hacia ellos gritándoles e increpándoles para que se marchasen.

Momentos después, algunas de las personas que se encontraban en Plaza Mayor para dormir o recoger comida, nos contaron que miembros de este colectivo van de vez en cuando a repartir bocadillos y que rechazan a quienes tienen aspecto de ser de nacionalidad extranjera, diciéndoles cosas como “a ti no te doy porque eres extranjero”… La gente con la que hablamos estaba muy afectada por este trato y repetían que ellos también son personas en la misma situación que sus compañeros españoles.

Lo único positivo de situaciones como esta es ver cómo la mayoría de las personas, independientemente de lo precario de su situación, condenan y rechazan a este tipo de grupos por su actitud evidentemente racista, mezquina e inhumana.

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