Informe de actividad 2020 • Grupo contra la exclusión

Es obligado empezar a hablar del año 2020 como de un año atípico, también para la actividad del Grupo contra la Exclusión de Acción en Red Madrid. La pandemia originada por el covid-19 ha atravesado nuestra realidad, tanto como a nuestros voluntarios y ha afectado especialmente a las personas sin hogar que pernoctan en las calles de Madrid.

Se puede afirmar que la realidad de las personas sin hogar fue una antes de la declaración del estado de alarma, cambió radicalmente durante el mismo, y es otra completamente distinta después. Al margen de los ajustes necesarios para garantizar la protección de estas personas (que se han dado con esfuerzos muy desiguales), tanto instituciones como fuerzas de seguridad han movido los engranajes de la realidad de este colectivo amparados por una situación urgente y paralizante como ha sido el confinamiento de la población y las medidas de seguridad implantadas para evitar la propagación del covid.

El grupo contra la exclusión social de Acción en Red Madrid no ha dejado de hacer su trabajo de manera regular, aunque contando con dificultades añadidas. Durante todo el año, meses de confinamiento incluidos, no hemos dejado de estar pendientes de las necesidades de las personas en situación de sin hogar, hemos estado en constante comunicación con las instituciones pertinentes en la ciudad de Madrid y colaborado con la red de atención a personas sin hogar del Ayuntamiento.

Actividades de acompañamiento a población sin hogar

Durante el año, exceptuando los meses de marzo, abril y mayo (aparte de agosto, mes que habitualmente no tiene rutas programadas) se han realizado un total de 23 rutas contra la exclusión ordinarias, en las que han participado 7 coordinadores y 18 voluntarios en total. En estas rutas hemos realizado 477 atenciones (412 a hombres / 65 a mujeres) y estimamos que se han atendido a unas 111 personas distintas (95 hombres / 16 mujeres).

En el marco del proyecto de ocio inclusivo RE|CREA, que se desarrolla junto con otras dos asociaciones afines, involucradas en el trabajo con personas sin hogar: Solidarios para el Desarrollo y Realidades se han organizado 5 actividades (dos musicales, una visita cultural, una obra de teatro y la participación en un carnaval callejero). En ellas han participado un total de 31 personas (17 mujeres/14 hombres).

 

Durante los meses que transcurrieron en estado de alarma, se cancelaron las rutas por precaución ante la situación, pero en ningún momento dejamos de estar pendientes de las necesidades de las personas que viven en estricta situación de calle, algunas de ellas derivadas a centros como los pabellones Ifema y Samaranch, o alojadas de emergencia en recursos de la red. En colaboración con Samur Social dimos comienzo a un programa de llamadas a mujeres alojadas en recursos. Gracias a la gestión de Acción en Red Madrid, se canalizó una donación de 36 terminales de teléfonos móviles con saldo ilimitado durante esos meses, que permitieron comunicarse a las personas que se han encontrado más aisladas y en situación de mayor vulnerabilidad. Por parte de nuestra organización, un total de 9 voluntarias tuvieron contacto regular con 10 mujeres que solicitaron este acompañamiento telefónico a través de los recursos donde se encontraban alojadas.

Cómo afecta la pandemia y el estado de alarma en el día a día de las personas que viven en estricta situación de calle

Y es que la situación de las personas sin hogar durante el estado de alarma es algo sobre lo que queremos incidir de manera reflexiva y crítica para el conjunto de la sociedad. Si bien es cierto que el Ayuntamiento reaccionó con celeridad ante la situación de las personas que no podían de ninguna manera permanecer en sus casas, por carecer de ellas, y dispuso 830 plazas en un tiempo récord (parte de ellas fueron las plazas de Campaña de frío), a las que añadió 150 más en abril con la apertura del pabellón Samaranch, estas plazas no fueron suficientes. Y además, consideramos que no fueron adecuadas. Así lo advertimos en dos manifiestos que elaboramos durante el mes de marzo junto con otras entidades: Manifiesto por las personas sin hogar ante la crisis del coronavirus y Medidas para la protección de las personas sin hogar debido a la propagación del coronavirus.

No fueron suficientes porque no llegaron a todos. Las personas que no obtuvieron plaza por motivos diferentes (o la rechazaron por las condiciones de las plazas) se quedaron en calle, expuestos a la climatología, con las fuentes de agua potable cortadas, los aseos y baños públicos cerrados, sin reparto de mascarillas aunque luego se les requiriera su uso en los espacios públicos o abiertos, y los recursos específicos (comedores, centros de día) funcionando bajo mínimos (dando picnics en lugar de comida caliente, no permitiendo estancias en los interiores, restringiendo algunos de sus servicios, etc). Todo ello, además de no disponer de la ayuda de la restauración y otros pequeños comercios que les ayudan durante el año a subsistir de muy diversas maneras.

No fueron suficientes porque fueron inadecuados. Se alojó a personas con diferentes perfiles, situaciones y necesidades en pabellones de 150 plazas, sin un espacio personal propio, sin intimidad, compartiendo baños y espacios de inactividad (ya que el ocio se vio muy restringido por la falta de experiencia en encontrar espacios y actividades de ocio seguros), con severas limitaciones de movimiento y sin absolutamente nada que hacer durante 2 meses y medio en un pabellón de IFEMA y 4 meses en el pabellón de Samaranch. Ni las medidas de higiene ni la comida fueron adecuadas a ojos de los usuarios que ocuparon esas plazas. Desde nuestra labor de acompañamiento telefónico supimos que las usuarias del Centro Abierto Geranios comieron únicamente bocadillos a diario durante toda la duración del estado de alarma.

A mediados de abril las fuerzas de seguridad llevaron a cabo dos grandes desalojos en dos puntos clave la ciudad, sin activar el protocolo pertinente en estos casos y contactar a Samur Social, lo que supone una clara violación de sus derechos, y de los protocolos legalmente establecidos, amparados en la situación excepcional de confinamiento: Aeropuerto de Barajas, de donde se desalojaron 80 personas; y Plaza Mayor, lugar habitual de pernocta de muchas de las personas que duermen en la zona centro. A estas personas no se les ofrecen soluciones específicas, sino que se las remite a los recursos existentes, ya colapsados.

Cabe por tanto una reflexión al respecto de los órdenes de prioridades de las Administraciones involucradas, y los medios disponibles de manera realista precisamente en situaciones excepcionales, que sin embargo nadie parece considerar necesarios para dar cobertura a las más básicas condiciones de habitabilidad, dignidad o seguridad, o no se ha considerado sistémicamente que las personas sin hogar sean dignas, o merecedoras de este tipo de soluciones, incluso más allá de las decisiones de emergencia más perentorias, inerciales y urgentes.

Nuestra actividad tras el estado de alarma

Una vez se retomaron las rutas contra la exclusión (mes de junio), además de observar que había habido una gran movilidad de la población que duerme en calle, y un desplazamiento radial desde el centro de la ciudad debido a la presión policial mencionada; pudimos comprobar a través de los testimonios de las propias personas afectadas y de nuestra observación directa, que algunos miembros no identificados de las fuerzas de seguridad hostigaban a personas que viven en calle y les “invitaban” a moverse de los lugares donde se encontraban. Esta situación se dio de forma repetida desde el fin del estado de alarma. Con el fin de aclarar qué cuerpo estaba interviniendo y de donde procedían las órdenes solicitamos explicaciones a Policía Municipal de Madrid a través de la Unidad de Gestión de la Diversidad y a Policía Nacional a través de la Delegación de Participación Ciudadana de la comisaría de Distrito Centro. Ambos cuerpos negaron su intervención en estas prácticas.

Para comprobar si a pesar de los recursos adicionales puestos por el Ayuntamiento seguía habiendo gente durmiendo en calle, y también para poder valorar cual había sido el impacto del confinamiento (y la consiguiente merma de recursos en la zona centro), y de las actuaciones policiales en la población sin hogar, en el mes de junio y en colaboración con Solidarios para el Desarrollo organizamos por propia iniciativa un recuento de personas sin hogar. Movilizamos a 56 voluntarios y personas cercanas a ambas organizaciones y durante dos fines de semana consecutivos hicimos un recuento metódico (dentro de las limitaciones que suponen hacer un recuento tan ambicioso con muy pocos voluntarios) y geolocalizamos a un total de 427 personas dentro del anillo de la M40. Las principales conclusiones de este recuento, que se volcaron en un informe compartido con Samur Social y con la Dirección General de servicios sociales y emergencia social (geolocalizaciones incluidas) fueron dos: Seguía habiendo gente durmiendo en calle tras disponer de todas las plazas extra por parte del Ayuntamiento; y muchas de estas personas se habían movido del centro hacia los barrios más periféricos. Estas conclusiones se presentaron en una rueda de prensa gracias a la que obtuvimos una cobertura mediática razonablemente amplia (un total de 36 publicaciones de diversa profundidad en diferentes medios, incluidos cortes en televisión de rtve y Telemadrid).

Una vez retomada nuestra actividad habitual, decidimos hacer una ruta extraordinaria sólo en la zona centro, cubriendo una zona mayor de la habitual, para observar donde duermen las personas que fueron desalojadas de Plaza Mayor. En esta ruta establecimos la ubicación de 91 personas y nos sirvió para valorar dónde centrar nuestros esfuerzos en las rutas. A partir de las rutas de junio, además de nuestro ofrecimiento habitual (un café, unas galletas, ofrecidos como herramienta de acercamiento y no como fin en sí mismos) comenzamos a ofrecer mascarillas FFP2 e higiénicas (parte facilitadas por personal del hospital de Ifema tras su desmantelamiento; parte compradas con fondos propios).

Presencia institucional y formación a voluntariado

Además de la labor de calle, el colectivo contra la exclusión de Acción en Red Madrid tiene una fuerte presencia institucional en el Ayuntamiento y acciones formativas con el voluntariado.

Con respecto a la presencia institucional, además de la constante comunicación con responsables del Samur Social, recursos de alojamiento y otras entidades con el fin de gestionar todas las acciones mencionadas, asistimos a los plenarios convocados del Foro Técnico Local de personas sin hogar de Madrid en los que se trataron temas principalmente relacionados con la gestión de la crisis dentro de la Red. Dentro de nuestra participación,  exponemos una crítica a la actuación del desalojo de las personas sin hogar en la Plaza Mayor y las situaciones de posible hostigamiento de las que tenemos conocimiento. Solicitamos que se pida una explicación a los responsables y manifestamos nuestra preocupación al respecto.

En cuanto a nuestras actividades formativas, obligadas dentro de nuestra estructura, y parte fundamental de nuestro abordaje de la preparación de las personas voluntarias, así como un habitual modo de acercamiento a la labor desde muy diversos ámbitos de distintos profesionales y académicos expertos en exclusión social y sinhogarismo, este año hemos realizado 9 formaciones ordinarias de voluntarios. Algunas de ellas con personas invitadas al cargo de la formación, y 3 charlas extraordinarias abiertas al resto de la organización: La presentación del documental Malandanza, con José Francisco Rodríguez; la sesión Emprendimiento social para la solución de problemáticas sociales: Experiencias de voluntariado con personas sin hogar que nos trajo la amplia experiencia en Latinoamérica de Jennyfer Quintero Beltrán, y por último, la formación específica Mujeres Invisibles: mirada y acción frente a las violencias y la exclusión, a cargo de Carmen Belchí y Ania Pérez de la asociación Aires, con una enriquecedora experiencia de intervención y trabajo social con mujeres en situación de calle y otras formas de exclusión.

Asimismo, hemos contado con el apoyo incondicional de nuestros voluntarios, un total de 17 personas además de los 7 miembros del grupo motor del colectivo, que han estado en todas las formaciones, han salido en las rutas y han participado tanto en las actividades de ocio como en las llamadas de acompañamiento telefónico.

Con todo esto, pese a las circunstancias globales y locales derivadas de la pandemia Covid19, que pobló y ocupó casi todo el 2020 y que nos invitó a empezar el 2021 con ánimos renovados y atención a diversos frentes, podemos decir que hemos mantenido un pulso creciente de nuestra actividad, seguimiento y posición crítica aunque colaborativa en relación a las problemáticas pasadas, presentes y tememos que futuras de las personas sin hogar. Intentamos con todos estos procesos, labores, aprendizajes y en definitiva vocación de acción para la transformación social, permanecer cerca del conocimiento de los problemas para identificar las posibles e imaginar las aún imposibles soluciones a muchos de ellos. En el camino, vamos desarrollando nuestro conocimiento compartido, las sinergias con otros colectivos, asociaciones, personas y modos de ver y tratar estos asuntos para el progreso continuo de la sociedad en su conjunto y en lo específico de las personas sin hogar en la ciudad de Madrid. Del mismo modo, 2021 se nos presentó ya lleno de escenarios, horizontes o campos de trabajo para defender y lograr mejoras visibles, reales y necesarias de las condiciones de estas personas y los sistemas de atención, así como, en definitiva, el objetivo último que deben tener todos ellos, y las asociaciones involucradas, que es el fin del sinhogarismo como fenómeno social endémico, y agravado si cabe por este tipo de crisis.

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